
Un técnico de Panamá Forest Services rescata a un perezoso en el proyecto de ampliación del Canal
Los trabajos de ampliación del Canal, que iniciaron el año 2007, luego de un gran debate nacional y su aprobación en un referéndum, representa un ejemplo de cómo un megaproyecto se puede ejecutar mediante consenso nacional y respetando derechos y normas ambientales.
Un proyecto que tiene un costo de 5 mil 250 millones de dólares y que implica la remoción de 50 millones de metros cúbicos de rocas, piedras y tierra, para permitir el paso de buques Pospanamax, mediante un complejo de tinas que utilizan el recurso hídrico de manera más eficiente.
En pleno corazón del país, seres humanos y maquinarias trabajan arduamente removiendo materiales, rescatando especies de animales que son afectadas al impactarse áreas boscosas, siempre respetando normas ambientales, en completa coordinación con las entidades encargadas de velar por su cumplimiento.
Un proyecto que no solo se ha enfocado en a su rentabilidad, sino que además plantea la capitalización de retos ambientales, con un potencial generar ingresos multimillonarios en beneficio del país.
Se trata de un modelo a seguir, y muestra fehaciente de que en Panamá hay personal capacitado y consciente de la importancia de conjugar el desarrollo de grandes proyectos, respetando el medio ambiente. Un proyecto que las empresas mineras miran como modelo a seguir, consultando, previendo y mitigando cualquier impacto ambiental que pueda provocar la extracción de minerales metálicos.
Según el gerente de la Sección Ambiental del proyecto de ampliación, Daniel Muschett, el dragado que se realiza sobre la actual vía acuática sin interrumpir el tráfico de naves, y las esclusas se construyen precisamente donde los estadounidenses entre 1939 y 1942 intentaron construir un tercer juego de esclusas que afectó la vegetación original, pero que luego se regeneró.
“No obstante, pese a que se presentarán efectos mínimos sobre el medio ambiente, el proyecto contempla una compensación para resarcir los daños y preservar la flora y fauna del país”, destacó.
Las acciones de mitigación incluyen tres elementos de compensación directos: el pago a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) por la cobertura vegetal afectada por labora, programas de reforestación de mil hectáreas para recompensar los bosques afectados y la preservación de especies nativas del área.
La suma estimada a pagar por este componente de la obra es de 2.5 millones de dólares. Según el estudio de impacto ambiental de la ampliación del canal, se afectarán unas 500 hectáreas de bosques.
La reforestación se realiza en áreas protegidas que abarcan desde Alto Chagres, en la cuenca hidrográfica del Canal, hasta el volcán Barú. El plan de compensación forestal establece que para este año se debe cumplir con la cuota establecida, además de garantizar el mantenimiento de las áreas reforestadas por un período de cuatro años adicionales, a fin de certificar su cumplimiento.
La ampliación del Canal es un proyecto que requerirá el movimiento de enorme cantidad de materiales y que impactará el medio ambiente, pero las medidas de mitigación ayudarán a aminorar el daño que pueda ocasionar.
En Panamá existen grandes proyectos mineros que conscientes de la preocupación por el medio ambiente, aplican medidas de mitigación para reducir los daños al medio ambiente, entre los que se destacan el de Petaquilla Gold. S. A., que bajo el liderazgo del empresario Richard Fifer-Carles, impulsan programas para recuperar los posibles impactos, como la reforestación, además de brindar apoyo a las comunidades adyacentes al lugar donde se extrae el mineral.
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